Hace dos días sufrí un asalto, aunque en realidad debería decir sufrimos. Pero ya les contaré. Iba caminando con mi bicicleta al lado, de vuelta de la pega a la casa, en la primera cuadra porque en general es muy concurrida. Muy rápidamente, un gallo me agarra del brazo y me pone un cuchillo en la guata. Intenta sacarme el reloj, pero no puede. - "¡Pásame el celular conchetumadre, o te rajo"!.
Me cagué de susto. Pensé en mis hijos y en mi sra., y fue paralizante al principio. Pero también me dio mucha calma y tranquilidad para pasarle lo que me pedía sin ningún sentimiento de pérdida (importante).
Dejo de hacer fuerza con el brazo que me tenía agarrado, le pido que me suelte para sostener mi bicicleta para poder sacar el celular del bolsillo del pantalón. Me mira con cara extraña. Saco el celular y se lo paso. Intenta correr, y no puede, porque ahora era yo el que le sostenía su brazo con mucha fuerza. Mucha fuerza para que no se pudiera mover, pero sólo la suficiente en la mano. Diría que sin apretarlo, como los osos o los leones cuando agarran a sus cachorros con la boca.
- "¿Qué te pasa hueón?" - me dice.
- "¿Quieres mi reloj?" - le digo. No me responde muy claramente, así es que le digo. "¿Mi bicicleta entonces?".
Pone una cara muy extraña. Me mira con rabia, con impotencia, con odio incluso. "Métete tu celular por la raja, y tu reloj, culiao, y tu cagá de bicicleta. No quiero nada tuyo cuico culiao. Andate a la mierda". Y se fue.
Quedé para dentro. No me subí a la bicicleta altiro. Caminé un poco tembloroso un par de cuadras y luego me subí. Me fui pensando lo que había pasado, y entendí que lo mío había sido mucho más violento. Con mi calma, mi desprendimiento de las cosas, y luego mi determinación y también fuerza para sostenerlo, me había puesto en un lugar de superioridad existencia abismante. Fui muy soberbio y no a la vez, y eso me hacía estar en otro estatus. Lo miré hacia abajo, o así se sintió. Le demostré que sus preocupaciones en la vida y sus necesidades también, que resuelve a través del robo y el asalto, eran despreciables o muy pequeñas al lado de las mías y de mi capacidad (por cosas que explico más por la suerte para mí y las injusticias de la vida) para enfrentar la vida. Entendí que le robaba dignidad. Entendí que lo mío había sido un asalto profundo.
Psicocuentos
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Hace unas semanas me paso algo parecido, dos tipos en un colectivo pararon al lado mio y venian muy borrachos, era unos flaites de tomo y lomo, el copiloto me pidio plata, le dije que no, en eso se enojo he intento quitarme el reloj, por suerte no se fijo que tenia mi notebook en la espalda. El otro tipo que lo acompañaba estaba con unas latas de cerveza, me paso una, yo llegue la abri, y en eso le recrimino al otro tipo que no me hiciera nada, yo al lado de ellos me tome su cerveza, y como discutian y al mismo tiempo me agarraba del brazo, le pase la cerveza y me fui caminando a paso lento pero seguro, sin mirar atrás ni nada....los tipos se quedaron discutiendo y yo me salve jabonado...
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Bernardo Lopez Valenzuela