En realidad, él quería escribir que no estaba sólo y que la vida iba de mil maravillas. Pero no tenía cómo hacerlo, porque mentir sobre estar acompañado le causó pudor al sentir que lo haría muy mal. Así es que escribió como lo solía hacer: historias de él sólo.
Quería contar que le estaban pasando cosas (dentro de las cuáles la soledad era una de las que se podría profundizar), que vivir y escribir se comenzaban a fundir, que sentía que estaba llegando a un tope, que la boca sobraba, que el país necesitaba más. Y después que todo era
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Psicocuentos
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